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Gobernar el Imperio galáctico de la Humanidad requiere
una autoridad absoluta, y ésta necesita ser reforzada por el uso de un poder
total. En su forma más basta, el poder significa ejércitos de guerreros,
máquinas de guerra y naves de combate, pero también puede ser aplicado de forma
más sutil para conseguir los objetivos deseados. Coerción, soborno, amenazas, chantaje
o asesinato son armas a disposición de quien gobierna. Para ello, el Imperio ha
desarrollado varias instituciones para estudiar, perfeccionar y explotar estas
armas a tope; antiguas instituciones que se remontan más allá de la Gran
Cruzada hasta el nacimiento del Imperio. Una de tales organizaciones es el
Oficio Asesinorum.
El Oficio Asesinorum, o Departamento de Asesinos, es una
de las organizaciones más secretas del Imperio. Su oculto Gran Maestre es uno
de los Altos Señores de la Tierra, el grupo de increíblemente poderosos
individuos cuyas decisiones afectan a incontables billones de personas en todo
el Imperio.
Sólo los Altos Señores de la Tierra pueden dar la
autorización última para el empleo de los Asesinos, por miedo a que sus propias
armas puedan ser empleadas en su contra. Se dice que en el pasado los Altos
Señores emplearon a los asesinos para sus propios fines, y un reinado de terror
se extendió incluso por la propia Tierra. En las anárquicas Guerras de
Vindicación, el propio Gran Maestre de los asesinos cayó ante la hoja de uno de
sus súbditos. Desde entonces los Altos Señores han tenido especial cuidado en
controlar el Oficio Asesinorum de tal forma que, en teoría, sólo los traidores
y los herejes tienen que temerlo.
El Oficio Asesinorum es considerado por lo pocos
individuos que conocen su existencia como el arma definitiva de destrucción y
diplomacia. En un Imperio que se extiende por toda la Galaxia, hay muchos que
piensan que pueden desafiar a la autoridad central. Algunos simplemente buscan
su independencia del Culto Imperial y de un Imperio gobernado por doce hombres
sin rostro en nombre de un Emperador muerto. Otros han caído bajo la dominación
de los Genestealers o han sido seducidos por las promesas del Caos. Este es el
campo de batalla de los Asesinos - los perdidos y los ambiciosos, los idiotas y
los pervertidos, deben ser purgados por el bien de la Humanidad.
No se puede permitir que haya herejes enfrentados al
Imperio o sus estúpidas ideas se esparcirían por la Galaxia como una infección
cancerígena, destruyendo lo que ya es una organización muy frágil. Los
Gobernadores Planetarios de todo el Imperio deben comprender que el abuso de su
poder resultará en su enfrentamiento con la justicia de la espada y la pistola.
Algunos pueden evitar a los Jueces de los Adeptus Arbites, otros pocos pueden
derrotar a la Guardia Imperial y los Adeptus Astartes, pero hasta ahora ninguno
ha podido escapar del Oficio Asesinorum.
El Arte de la Muerte
Los Asesinos comienzan su entrenamiento en la juventud,
cuando son elegidos de entre la progenie de mundos muertos, sociedades salvajes
y las más peligrosas ciudades-colmena del Imperio. El entrenamiento comienza
incluso en la propia nave que regresa a la Tierra, con los instructores del
Oficio poniendo a prueba sin piedad a sus pupilos. Los débiles o atolondrados
son eliminados antes incluso de subirse a las naves, y en el viaje subsiguiente
los cobardes o que tengan poco estómago son eliminados mediante tests de
determinación y disciplina.
Los reclutas deben sobrevivir con poca comida o aire
durante días. Deben enfrentarse mutuamente sin cesar en combates con y sin
armas, en condiciones de oscuridad total o luz cegadora, desde gravedad cero a
presiones insoportables, calores sofocantes o frío polar. Cuando llegan a la
Tierra suelen quedar apenas una décima parte de los que comenzaron el viaje,
aunque en ocasiones las naves han llegado vacías al demostrarse que ninguno de
los reclutas era digno de semejante puesto.
A su llegada a la Tierra los nuevos son dividios entre
los ocultos templos del Oficio Asesinorum. Sus entrenamientos se vuelven
entonces más rigurosos, ya que cada templo lleva a sus hombres y mujeres al
límite. Los días se pasan combatiendo con máquinas de combate capaces de
aplastar a un hombre, luchando a muerte con otros hincados o especializándose
en el uso de diversas armas y técnicas marciales. Cada tempo tiene sus maneras
y secretos antiguos, cubriendo cada uno un aspecto distinto del arte del
asesinato. Hay muchos templos, algunos de los cuales son conocidos y muchos
otros que permanecen en total secreto. Un ejemplo de los más ocultos es el
Templo Culexus que emplea temibles asesinos psíquicos. Por ello, cuando los
Altos Señores de la Tierra eligen sus herramientas entre los letales discípulos
del Oficio Asesinorum, se aseguran de que les sirven solamente las más selectas
y eficientes máquinas vivientes de matar.
"Exitus Acta Probat" "El fin justifica los medios"
El Templo de Asesinos Vindicare se especializa en los
asesinatos de venganza y castigo. Los Asesinos Vindicare llevan a cabo
asesinatos fríos y sin sentimientos que eliminan al objetivo con una facilidad
atemorizante. Su objetivo es llevar una muerte infame y deshonrosa a los
enemigos del Imperio a través de la bala de un francotirador, habiendo elevado
las habilidades de los tiradores de élite a la categoría de arte. Para
completarlo, los Templos Vindicare ponen un especial énfasis en las técnicas de
evasión además del entrenamiento normal en armas. Una de las máximas del Templo
es que un trabajo limpio sólo puede realizarse desde la mejor posición de tiro
posible. Los Asesinos Vindicare pueden pasarse semanas buscando el mejor ángulo
de tiro para un trabajo, y después pasarse días en su posición esperando el
momento preciso para enviar su mensaje.
Las habilidades de un Templo Vindicare se emplean
comúnmente para eliminar a aquellos que usan sus oratorias inflamatorias para
alzar a las masas descontentas, replicando a la sedición con el aparentemente
divino castigo de un invisible francotirador solitario. Muchos falsos Mesías
han caído con una bala Vindicare en su cerebro mientras predicaban su credo.
Los políticos rebeldes y los líderes revolucionarios que hablan abiertamente
contra la sabiduría del Imperio temen constantemente recibir en el rostro
semejante envío. Cuando tales personajes carismáticos mueren a manos de un
invisible sirviente del Emperador, sus seguidores pronto pierden su ilusión y
se vuelven temerosos. De esta forma muchas herejías han sido frenadas con un
solo disparo.
Los Asesinos Vindicare siempre son muy demandados para
apoyar a las fuerzas Imperiales en cualquier campo de batalla. Comandantes
alienígenas demasiado exitosos o psíquicos fuera de control pueden caer
rápidamente ante el punto de mira de un Vindicare. En un recordado (pero
cuidadosamente acallado por el gobierno) incidente, un asalto masivo de los
Eldar en la Campaña de Lammas fue frenado por un solitario Vindicare escondido
en lo alto de una torre. El avance Eldar se detuvo en seco cuando una veloz
sucesión de disparos terminó con el Vidente, los Exarcas y las dotaciones de
las Plataformas de Apoyo.
Cuando los Eldar enviaron a sus exploradores hacia la
torre, entraron en ella para hallarla desierta y abandonada.
"Somos las herramientas asesinas del Imperio,
vivimos para honrar al Templo Callidus y para morir al servicio del
Emperador."
El Templo Callidus es el más sutil de los antiguos
templos ocultos del Oficio Asesinorum, especializado en el engaño magistral de
los enemigos del Imperio.
Los métodos de los Callidus son de una sutilidad y
astucia completas. Son a menudo empleados en situaciones en las que la
interferencia directa del Imperio podría causar un resentimiento en el delicado
balance de poder mantenido por los Altos Señores de la Tierra. Los Asesinos
Callidus son la herramienta definitiva para los ambiciosos que emplean la
diplomacia, los sobornos y la corrupción para mejorar su posición. Tales
individuos juegan un peligroso juego entre los bastidores del poder, riéndose
del Imperio mientras en público se comportan como los más leales sirvientes.
Las técnicas que el Templo Callidus emplea para derribar
a sus objetivos son muchas y variadas, y pueden ir más allá del simple
asesinato del infractor. Los Callidus llevan a cabo muchas operaciones
encubiertas que pueden involucrar a varios Asesinos infiltrados en una
determinada organización durante meses o años. Su meta es llegar lo más cerca
posible del objetivo para llevar a cabo su misión de forma impecable. Esta
puede implicar tanto el forzar un cambio de opinión en una decisión importante
como el asesinato directo si llega el momento.
Para conseguir un resultado óptimo en sus acciones el
Templo Callidus recurre al uso especializado de la droga cambia-formas
"Polimorfina". Una inyección de Polimorfina permite a un Callidus
veterano cambiar su apariencia externa. Bajo la influencia de tal droga el
cuerpo de quien la emplea sufre cambios dramáticos, que sólo un individuo completamente
entrenado puede mantener bajo control. Esencialmente, a nivel celular, los
vínculos que unen las células de huesos, carne y nervios son disueltas por la
droga Polimórfica, permitiendo durante un breve instante que el usuario
modifique sus estructura. Pueden alargar sus huesos, estirar su piel, cambiar
el tamaño y forma de sus músculos, o convertir las células de proteínas en
grasa y viceversa. Una vez que la droga ha cumplido su trabajo, los nexos entre
las células se reestablecen y el Asesino habrá cambiado su apariencia hasta que
una nueva inyección de Polimorfina le permita modificarla de nuevo.
Todos los Asesinos del Templo Callidus están entrenados
en el uso de la Polimorfina. Solamente con la Polimorfina un Asesino Callidus
puede llevar a cabo la suplantación de cualquier humano que deseen, desde una
hermosa joven hasta un achacoso vejestorio. Sin embargo, los Adeptos Médicos
del Imperio han desarrollado también una amplio surtido de implantes
quirúrgicos que permiten a un Callidus imitar a cualquier miembro de una raza
alienígena, como Orkos y Eldar. Los implantes consisten en flexi-cartílago y
piel sintética endurecida similar a la usada en las armaduras de los Marines
Espaciales. Cuando el Asesino está en su forma normal estos implantes
permanecen "durmientes" bajo su piel o en sus huesos. Sólo cuando la
Polimorfina es inyectada estos implantes reaccionan a los estimulantes que
lleva la droga, mutando hacia las formas genéticamente implantadas en su
creación, permitiendo al Callidus transformar su cuerpo en la grotesca figura
chaparra de un Orko o en la ligera gracia de un Eldar. ¡Los más asombrosos y
horripilantes de estos implantes son los que permiten a un Callidus adoptar la
odiosa forma de un Genestealer!
Mientras está empleando la Polimorfina un Callidus debe
tener control completo de su cuerpo así como una empatía total con el sujeto
que está intentando replicar. El alto nivel de disciplina requerido por las
complejas formas ritualizadas de combate también permiten alcanzar a los
Asesinos la calma y paz interiores requeridas. A través de los siglos, los
Maestros del Templo Callidus han aprendido que los cuerpos femeninos y los
psíquicos son mucho más adecuados para sufrir estos cambios, y es cierto que
las mujeres superan con mucho a sus compañeros hombres en estas tareas
camaleónicas.
Los Callidus superan años de riguroso entrenamiento en el
uso de la Polimorfina hasta convertirse en máquinas vivientes de matar al
servicio de su Templo. Como parte de su entrenamiento, los Callidus también se
especializan en antiguas y secretas técnicas de artes marciales. Esto los hace
letales en multitud de estilos de lucha, ante los cuales incluso los enemigos
más entrenados sufrirán para encontrar una defensa. Un Asesino Callidus debe
moverse entre sus enemigos como si fuese uno de ellos, por lo que su elección
de armamento siempre está limitada a las circunstancias, teniendo que luchar
muchas veces con sus manos desnudas. Sea como sea, un Asesino Callidus es tan
letal desarmado como equipado con las pequeñas y manejables armas
reglamentarias de su Templo.
En el campo de batalla, un Asesino Callidus es desplegado
detrás de las líneas enemigas, donde pueden emplear sus asombrosos poderes para
infiltrarse en el ejército rival. Normalmente eliminan a un personaje relevante
y ocupan su lugar, vistiéndose con su equipo y empleando la Polimorfina. Los
Asesinos Callidus pueden asumir la identidad de prácticamente cualquier
persona, pudiendo acercarse a los comandantes enemigos o a los psíquicos más
poderosos, influyendo en sus decisiones si es posible o matándolos cuando la
oportunidad así lo dicte.
"Sembrasteis las semillas de la condenación y yo
cosecharé las almas de los malditos. Temedme, pues soy vuestro
Apocalipsis."
El Eversor es posiblemente el más aterrador de todos los
Templos del Oficio Asesinorum. Los Eversor se especializan en tácticas de
choque y terror, instilando el miedo al castigo Imperial en los corazones y
mentes de todos los que poseen poder. Los Asesinos Eversor son usados principalmente
contra gobernadores rebeldes que tienen planes de moverse contra el Imperio con
una fuerza armada de renegados. En lugar de enfrentarse a esta amenaza con una
gran y costosa guerra que consumiría recursos preciosos y dejaría algún planeta
arrasado, los Altos Señores pueden admitir el empleo de un Asesino Eversor. Un
Eversor raras veces tiene un único objetivo. Su misión será arrancar el corazón
de cualquier operación rebelde a través de la destrucción masiva y el caos. Tal
brutalidad asegura que los renegados sean totalmente exterminados sin que quede
ningún sucesor para continuar su labor. El enemigo es destruido sin piedad por
el imparable ataque de un Eversor. Para completar sus sangrientos objetivos, el Templo
Eversor entrena a sus Asesinos para ser asesinos despiadados totalmente
dedicados al Imperio y su causa. Usando técnicas especializadas de genética y
biología humana, cada Asesino Eversor es mejorado para ser convertido en una
máquina sobre-humana de matar. Sus cuerpos se fuerzan al límite de su
resistencia mediante el uso de avanzados implantes biónicos y alteraciones
genéticas. Además el Templo Eversor ha desarrollado un amplio rango de drogas
de combate que pueden alterar el estado mental de un Asesino hasta convertirlo
en un psicópata, forzándole a un límite en ocasiones mortal. Cada Asesino Eversor desarrolla un hiper-sistema
inmunológico para contrarrestar las toxinas de la mayoría de drogas empleadas
por el Templo. Sin embargo, muchas de ellas también son altamente adictivas.
Sin ellas los Asesinos seguramente morirían, y con ellas se convierten en
imparables bestias. ¡El inevitable resultado de esto es que los Asesinos se
vuelven adictos al asesinato! La única forma de mantener a los Eversor bajo
control es tenerlos en crio-suspensión hasta que sean requeridos para alguna
misión. Cada Asesino es mantenido en una cripta de criogenización a bordo de
alguna de las múltiples naves-templo que los Eversor tienen repartidas por todo
el Imperio. Las naves mantienen un constante estado de alerta, esperando las
órdenes de los Altos Señores de la Tierra para soltar su letal carga humana.
Cuando un Eversor es seleccionado para una misión es
llevado de su cripta a una cápsula de desembarco especial, donde los nexos
neuronales le implantan los detalles de la misión mientras sigue en suspensión
criogénica. La cápsula es lanzada al planeta objetivo, mientras los sistemas de
control remoto reaniman al Asesino dejándolo listo para completar su misión.
Cuando la cápsula impacta el Asesino recobra completamente su conciencia de
golpe, deseoso de completar su sombría tarea. No sabrá el tiempo que lleva en
crio-suspensión - pueden ser meses, años o incluso siglos, pero para él el
tiempo transcurrido entre una misión y otra no será más que un instante. Sus impulsos
psicópatas lo empujarán a matar, y los detalles de la misión le indicarán
exactamente a quienes. Abriendo un sangriento camino de destrucción a través de
las filas enemigas, el asalto de un Eversor es tan rápido y brutal que sus
enemigos raras veces se dan cuenta de que están siendo atacados hasta que las
puertas de su santuario vuelan por los aires - y entonces ya es demasiado tarde
incluso para gritar.
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Bio-Asesinos Eversor
Los reclutas del Templo Eversor son invariablemente
elegidos de entre los novicios más jóvenes disponibles. Esto es así porque
solamente un cuerpo que no esté plenamente desarrollado puede aceptar las
muchas alteraciones genéticas que se requieren. El proceso de convertirse en un
Asesino Eversor es arduo y largo, cada examen exhaustivo, cada manipulación
genética y cada inyección de droga convirtiendo al recluta en un prototipo
viviente. Al principio, los resultados de los entrenamientos se emplean para
determinar qué tipo de alteraciones son las más adecuadas. Después de eso comienzan
los verdaderos experimentos...
Los maestros del Templo Eversor y los Adeptus Médicos
están constantemente desarrollando y adaptando programas especiales de
genética, bio-implantes y potenciadores químicos que permitan mejorar el cuerpo
del Asesino más allá de lo que cualquier humano podría lograr.
El Asesino Eversor novicio pasa por una re-estructuración
de su esqueleto, que incrementa su estamina y capacidad aeróbica, permitiéndole
luchar durante días sin cansarse o sentir necesidad de comer. La hipertrofia
muscular permite al Asesino estallar en una furia hiperactiva cuando es
descongelado, acelerando sus funciones cerebrales y reflejos en combate. Para
poder soportar estos cambios drásticos, al Asesino Eversor se le implanta un
segundo corazón. Esto no sólo otorga al Asesino una supervivencia mayor si uno
de sus corazones resultase dañado en combate, si no que cuando está funcionando
al límite ambos corazones pueden bombear al unísono. Esto asegura que puede
mantener el excesivamente alto ritmo cardiaco necesario para hacer funcionar su
cuerpo bio-químico sin colapsarlo. Si el cuerpo del iniciado sobrevive a tales
implantes y modificaciones, su córtex cerebral también es mejorado mediante el
implante de chips lobotómicos genéticamente codificados en su cerebro. Estos
chips amplifican el estado mental del Asesino, convirtiendo el desagrado ante
los enemigos en una rabia salvaje, o el deseo de servir al Imperio en una
necesidad de cumplir su misión a cualquier precio. Se implantan nuevos
conductos de adrenalina, mejorando las funciones del cerebro y permitiendo al
Asesino hacer cálculos complejos y tomar decisiones tácticas en cuestión de
segundos. La adrenalina extra también mejora el rendimiento del cerebro en
ambientes de baja atmósfera.
El proceso de convertir a un humano normal en una máquina
bio-mejorada no está exento de peligros. Muchos Asesinos han muerto en la mesa
de operaciones o, más a menudo, de algún efecto secundario no previsto. Los
Adeptus Médicos conocen muchos de estos efectos secundarios, que pueden ser
contrarrestados por implantes glandulares que liberan los agentes necesarios
para evitar su aparición. Sin embargo, todos los Asesinos Eversor están
condenados a no poder estabilizar nunca su cuerpo. Mientras el Eversor vive
puede mantenerlo todo bajo control usando su hiper-sistema inmunológico y los
avanzados córtex cerebrales. Esto le permite mantener niveles de combinación
química saludables dentro de su cuerpo. Sin embargo, si un corazón o el cerebro
fallan, la mezcla de productos y tecnología reaccionarán rápidamente. A medida
que el control del cuerpo del agonizante Asesino se deteriora, se produce una
combustión espontánea o una horrible explosión.
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"Lo que es desconocido o invisible es lo que inspira
el mayor miedo"
El Templo Culexus es el más siniestro de los Templos de
Asesinos. Incluso en las más altas esferas del Oficio Asesinorum se mira a este
Templo con extrema cautela. La razón no es la forma en la que operan los
Asesinos Culexus, o en sus sucios métodos de asesinar a sus víctimas. Es por
los propios Culexus...
Los Asesinos que forman el Templo Culexus no son elegidos
por su salvajismo, sus habilidades de combate o su devoción, aunque sin duda
son requisitos básicos. Primero y más importante, un Asesino Culexus potencial
es elegido porque posee un raro defecto genético, creando algo que es
definitivamente único y aborrecible por el Imperio.
Cada ser viviente tiene su presencia en la Disformidad,
desde donde el alma entra en el espacio real. Para los no psíquicos esto será
poco menos que una chispa. Para los psíquicos, sin embargo, su alma brilla,
como un faro luminoso que puede ser visto por otros psíquicos y las criaturas
que moran en la Disformidad. Cuanto más poderoso sea un psíquico, más brillará
su esencia en la Disformidad. Los Asesinos Culexus son especiales porque no
tienen, o no parecen tener, presencia en la Disformidad. Carecen, a todos los
efectos y propósitos, de alma.
Este defecto extremadamente raro ocurre por alguna razón
inexplicable en uno de cada billón de individuos, y muchos lo encuentran
inquietantemente horrible. Aquellos que tienen este defecto son conocidos por
el nombre de Parih, o Intocables, y encontrarse con uno es algo que ningún ser
vivo puede olvidar. Su mirada fría y calculadora atrae toda tu atención; sus
ojos son pozos de oscuridad que parecen absorberte hacia un vacío absoluto. No
es raro creer que los Parih sean tratados como forajidos o leprosos, rechazados
por sus padres y expulsados de los asentamientos. Las supersticiones locales
advierten que simplemente tocarlos trae mala suerte. Muchos Parih se resignan a
su destino y llevan simples vidas alejadas de los demás, marchándose de las
áreas más pobladas. La Inquisición encuentra a los Parih que se han convertido
en ermitaños, o han sido reducidos al vagabundeo en el subsuelo de alguna
ciudad-colmena. Durante un corto periodo de tiempo los Parih eran
llevados a la Tierra en las Naves Negras con otros psíquicos no contaminados.
Una vez en la Tierra eran cedidos para experimentación al Departamento
Biológico del Adeptus Mechanicus. No pasó mucho hasta que un gran número de
Parih estaban pudriéndose en las celdas de laboratorios experimentales.
Tal número de Parih comenzó a formar una sombra en la
Disformidad, bloqueando incluso al Astronomicón, el vital faro destinado a
guiar las naves por todo el Imperio. Esta fue la primera prueba inquietante de
su potencial.
Otras ramas del Administratum, especialmente las que
empleaban numerosos psíquicos en sus filas, se horrorizaron. Pronto muchos
Altos Señores de la Tierra comenzaron a mover los hilos para que los Parih
fuesen declarados herejes, siendo perseguidos y exterminados por la
Inquisición. El Enviado Paternoval de los Navegantes, el Señor del Adeptus
Astra Telepatica y el Maestro del Astronomicón presionaron al Señor del
Administratum para que se convirtiese en un decreto oficial y poder limpiar el
Imperio de semejantes engendros que amenazaban sus pilares.
Esto fue realmente desafortunado para el Oficio Asesinorum,
que había estado trabajando secretamente en relación con los Magos Biologis y
Genetores del Adeptus Mechanicus para ver si era posible emplear a los Parih
para asesinar psíquicos. Su trabajo estaba casi completado tras muchos años de
desarrollo de equipo especializado y técnicas de entrenamiento. Todo estaba a
punto de ser arruinado por una caza de brujas.
El decreto del Señor del Administratum nunca llegó. El
Adeptus Mechanicus anunció que el "Proyecto Parih" había concluido,
realizando un fastuoso espectáculo de clausura de los laboratorios seguido de
la ejecución de varios especimenes de prueba. Satisfechos de que no se
necesitase ninguna acción posterior, los Altos Señores de la Tierra devolvieron
su atención a otros temas.
En realidad el Oficio Asesinorum nunca había tenido
intención de detener sus investigaciones. A salvo de cualquier acción oficial
en contra de sus nuevas armas secretas, pudo operar impunemente para ponerlos
en circulación como guerreros. Los Asesinos Culexus reciben el entrenamiento
básico en armas y métodos de asesinato, pero por lo demás no necesitan mucha
preparación adicional. La idea inicial de poder emplearlos como asesinos
dedicados de psíquicos es puesta en práctica en parte, ya que gracias a su
defecto genético tienen una gran ventaja sobre sus víctimas. Con su vacío
psíquico no pueden afectar a mentalistas rivales, pero sí pueden evitar ser
detectados por ellos en su aproximación. Si logran perfeccionar las técnicas de
camuflaje y escondite físico, su propia naturaleza los esconderá de cualquier
rastreo psíquico.
Es por ello que los Asesinos Culexus son empleados
principalmente cuando se atenta contra poderosos practicantes de los poderes
mentales, como psíquicos descarriados o alienígenas con poderes similares como
Videntes Eldar o Patriarcas Genestealers. La existencia de tales seres es
conocida también por las demás razas, aunque sea sólo a través de las leyendas.
Que un psíquico se vea repentinamente frente a la personificación de su
pesadilla más horripilante es suficiente como para paralizarle el tiempo
necesario para que el Culexus lleve a cabo su tarea sin temer un contra-ataque.
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